LES COMPARTO ESTE FRAGMENTO... ¿ TE CONSIDERAS ESA MADRE- PADRE?
Conocer profundamente las cualidades de los hijos, las motivaciones profundas, las dificultades y anhelos es el primer desafío de padre y madre. Es decir, partir desde ellos y no desde nuestros esquemas, darnos el tiempo de contemplarlos sin expectativas, sin la cabeza llena de la dirección que les queremos dar, sino que conociendo y aceptando el despliegue de lo que son y a partir de esto ir entregándoles recursos que les ayuden a completarse y no desde nuestras particulares obsesiones y miedos en relación a su futuro.
Los hijos traen un tesoro que van desplegando lentamente, con el tiempo, ante nuestros ojos, si es que estamos abiertos a contemplarlos.Vienen con su dirección, con un profundo sentido, con cualidades y dones propios.La primera misión de los padres es contemplar su esencia y ayudarlos a canalizarla.
Los padres somos tutores del alma del niño, y al asumir la misión de traerlos al mundo deberíamos tener la disposición a amar y cobijar a esa crisálida sin condiciones, sin saber cuáles serán sus características.
Por ello es que la experiencia de la maternidad o paternidad puede ser una gran oportunidad espiritual : la de aprender en carne viva el amor incondicional a ese que Es y no a lo que queremos que sea.
No se trata sin embargo de un abandono, sino de un acompasar, poniendo los límites necesarios que tienen que ver con enseñarle a vivir en el respeto a los otros y a sí mismo ; con aportarle las disciplinas que les ayudarán a realizar mejor su camino. Límites exteriores, libertad interior.
Por ello es que la experiencia de la maternidad o paternidad puede ser una gran oportunidad espiritual : la de aprender en carne viva el amor incondicional a ese que Es y no a lo que queremos que sea.
No se trata sin embargo de un abandono, sino de un acompasar, poniendo los límites necesarios que tienen que ver con enseñarle a vivir en el respeto a los otros y a sí mismo ; con aportarle las disciplinas que les ayudarán a realizar mejor su camino. Límites exteriores, libertad interior.
Ser padres nos exige un potente trabajo personal, de conocimiento del otro, de abandono de nuestros pre conceptos, de amar y apoyar lo que el otro Es, de aceptación de la diversidad humana.
Nos exige trabajar nuestros temores y prejuicios para permitirles tomar los caminos afines a su interioridad.
Nos exige trabajar la ponderación entre límites y dejar ser.
Nos obliga a preguntarnos permanentemente sobre si nuestro proceder tiene que ver con nuestro ego y sus ambiciones, o con esa alma y su expresión.
Nos exige trabajar nuestros temores y prejuicios para permitirles tomar los caminos afines a su interioridad.
Nos exige trabajar la ponderación entre límites y dejar ser.
Nos obliga a preguntarnos permanentemente sobre si nuestro proceder tiene que ver con nuestro ego y sus ambiciones, o con esa alma y su expresión.
TE INVITO A COMPARTIR TU EXPERIENCIA.
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