jueves, 12 de noviembre de 2015

Aprendiendo a caminar








Cuenta un viejo relato que un hombre que buscaba mucho a Dios fue a visitar a un anciano muy espiritual que sabía dar muy buenos consejos y le dijo: - Constantemente estoy buscando a Dios en mi oración, pero cuando creo que ya estoy abrazándolo, Dios se me escapa. El anciano le contestó: -¿Tenés hijos?   - Sí, dijo el hombre, un poco perplejo. – ¿Recordás cuando tus hijos empezaban a dar sus primeros pasos? Vos te ponías a un par de metros de distancia y le abrías los brazos llamándolos con alegría, ellos querían abrazarte y caminaban hacia vos, pero cuando ya estaban a punto de hacerlo, vos retrocedías un metro para alejarte de ese abrazo. Vos querías que ellos aprendieran a caminar. Así es Dios, es un padre que nos enseña a caminar y, mientras buscamos el abrazo, aprendemos a caminar por la vida.

Muchos nos frustramos cuando las cosas no nos salen en tiempo y forma. PACIENCIA. Estamos aprendiendo a caminar!!!

A otros se les hace largo el camino y se sienten solos. ÁNIMO. Estamos aprendiendo a caminar!!!

También nos desengañamos con nuestros “fracasos”. ALEGRÍA. Estamos aprendiendo a caminar!!!

Podemos tomar la decisión de seguir adelante caminando hasta aprender a hacerlo bien, o desanimarnos y quedarnos sentados lamentando no llegar adonde queremos.

Cuando aprendemos a caminar, no nos importa si tropezamos y caemos, si nos cansamos y nos sentamos a descansar… nos importa saber que podemos ponernos de pie y empezar de nuevo.

Tal vez la felicidad no consiste tanto en llegar a lograr lo que soñamos, como saber que podemos, siempre, caminar hacia donde queremos. Amén.

Padre Marcos Sanchez